Dos eventos que son símbolos me llevan a empezar este
blog. El primero ocurrió hace unos diez días mientras hojeaba el periódico del
domingo por casualidad. Los artículos de política, de
economía y de cultura abundaban en
moralismos. Esto sin contar que las secciones estaban divididas según lo que el
lector debía (“debes leer”, “debes
hacer”, “debes saber”). Los imperativos eran morales o funcionales, cosa que
hoy en día (pero también hace 500 y 2000 años) es un pleonasmo: lo
que es bueno es lo que sirve (ya lo ha denunciado Spinoza, con menos
eufemismos que los míos). Nada me sorprendió tanto como cuando abrí las páginas
de deportes. En un artículo, Jorge Barraza, importantísimo periodista, editor
de la revista de la Conmebol, ¡argentino!,
hablaba de la más reciente final de la Champions League. Adivinen en qué
términos; sí, morales. Que si Ronaldo era buen tipo o no, que si el Real era
ejemplo íntegro o no.
El segundo evento tiene que ver con un artículo de Terry Eagleton que leí también hace poco. Eagleton resume el viejo alegato
contra el fútbol como el nuevo opio del pueblo. Aparte del irónico y fantástico
comentario en el que define a Mourinho como el nuevo Uno Indivisible que reemplaza
a Dios, el artículo es un ejercicio sociológico e intelectual lleno de lugares
comunes; en su mayoría son ciertos, ese no es el punto, quiero evidenciar que
todos están vedados por lo moral: ¿es el fútbol bueno o malo?
Nótese que mientras Barraza (y lo que simboliza) se
ocupaba desde dentro del fútbol a juzgar moralmente a sus participantes,
Eagleton (y lo que simboliza) juzgaba igualmente desde afuera la institución
fútbol, la entidad como tal. Este último también denunciaba la falta de
exigencia intelectual en las discusiones sobre este deporte (y no hay duda que Barraza
es un buen ejemplo).
No quiero alargar más esta primera entrada, la
brevedad intentará ser protagonista en este blog. La pregunta esencial es: ¿Es
posible hablar de lo específico de este deporte sin falacias, seriamente (es decir, con ironía)?
¿Se puede hablar de una ética del fútbol? ¿Es posible dejar de jugar a ser Platón
cuando se habla de fútbol? ¿Se puede tener una discusión sobre David Beckham
sin hablar de Victoria?
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