Con las imágenes que tenemos creo que no hay duda:
Suárez debió ser expulsado. El reglamento es claro: “juego brusco grave” o “conducta violenta”. Desde hace poco
el reglamento también permite que pueda sancionarse a un jugador después del
partido aunque el árbitro no lo haya hecho en el transcurso del juego. Suárez
acaba de ser sancionado con nueve partidos y cuatro meses. ¿Cuánto le espera a Neymar
por el codazo deliberado en el partido contra Croacia? ¿Y a Song? ¿Cuántos años
sin fútbol a Fred por fingir de manera tan descarada? Pero… un momento… no,
reviso y me entero de que no existe ninguna investigación en contra de estos
jugadores.
No quiero entrar en el juego de las razones: que
Uruguay es un país pequeño, que la persecución contra Suárez viene desde hace
años, que la prensa brasilera puso presión, que la FIFA y Brasil… Lo que no me
cuadra merece otro tipo de interpretación: ¿por qué un mordisco es sancionado
de esa manera tan exagerada y drástica, mientras que un codazo o una patada,
hasta un cabezazo son entendibles? La cuestión es moral; un mordisco es
incomprensible: el tipo está loco, está enfermo, es un monstruo. Tampoco quiero
ahondar en este aspecto ridículo y social de nuestra civilización (quien quiera
hacerlo permítame remitirlo al cuento de Borges, “El informe de Brodie”). Este
tipo de interpretaciones son entendibles en las redes sociales, en los chistes
entre amigos, en la seriedad de la hora del té entre abuelitas, en el primer ministro,
pero no corresponden al fútbol (si Adidas deja de patrocinarlo, que lo haga, si Cameron prohibirá a sus hijos ver los partidos del Liverpool y de Uruguay que lo haga). Ni la FIFA ni la prensa (cuya delgada línea
entre sensacionalista y moralista se ve en estos casos, especialmente en
Inglaterra) deportiva puede caer en eso. La democracia, como erróneamente hemos
entendido por más de 2500 años, no consiste en lo que manda la mayoría –en este
caso la crucifixión de Suárez. Consiste en tratar a todos por igual. No me parece que una patada deliberada que puede
lesionar gravemente a un jugador, o un codazo que puede romperle la nariz a otro
sean más tolerados que un mordisco que más allá del dolor del instante y la
indignación social de nuestros moralistas, no tiene otra consecuencia. Más fútbol, menos Victoria.
Es gracioso que un blog cuya descripción reza "Más allá de Andrés Marocco. Antes de Fernando Niembro" utilice los mismos argumentos que utilizó ayer Niembro para defender a Suarez, algo insulso: atacar a otros jugadores para defender lo indefendible.
ResponderEliminarAhora bien, la diferencia acaso sea que un jugador debe utilizar las piernas y los brazos para jugar, en ese caso la confederación ante la que se presenta la denuncia puede defender al jugador diciendo que fue una acción de juego, una pelota dividida, llegó tarde al balón, trataba de cubrir la pelota etc... En ningún caso un jugador debe utilizar los dientes para ninguna acción de juego, así que es una situación indefendible. La cuestión no es moral querido Gandy, la cuestión el legal: "Se interpreta que actuó con sevicia" como diría cualquier tinterillo.
No vi las declaraciones de Niembro ayer sino las de esta mañana, justo cuando anunciaron la sanción. No vi que utilizara ese argumento que, no diré que usted malinterpreta, sino que lee mal. La entrada dice que el reglamento (no la moral) debería interpretarse de igual manera para todos. No hay un artículo que diga que los mordiscos son más graves que las patadas (ni siquiera, que es lo que sugiero al final, que una falta debería ser castigada con mayor severidad en caso de que el afectado resulte seriamente lesionado). Si no lo hay, ¿por qué se castiga con mayor severidad? Según el comunicado de la FIFA, se hace para mandar un mensaje y hacerlo de manera ejemplar. No sé cómo esto no es un moral-paternalismo (“No morderás, pero podrás pegar con ´sevicia´”).
ResponderEliminarSobre el segundo punto: Utilicé dos veces el adjetivo “deliberado”, que puede funcionar como sinónimo de “con sevicia”. En su segundo párrafo creo que usted no refuta mi argumento, sino que lo demuestra: la patada descalificadora, el codazo premeditado, efectivamente están aceptados, el mordisco no (no solamente en fútbol, ver caso Tyson, o cualquier pelea callejera). Legalmente, es decir, según el reglamento, no existe ningún lugar en el que esto se diferencie. Socialmente sí.
PD: Porque Niembro diga que el mar es azul, el blog no dirá lo contrario. Estaremos de acuerdo con Niembro (un moralista, pero también psicólogo de vieja data) o cualquiera cuando se remita a los argumentos futbolísticos.
Un mordisco en un partido de fútbol es algo tan traído de los cabellos que en las 74 páginas del Código Disciplinario FIFA no aparece ni una sola vez la palabra "mordisco", "morder" o nada similar. Consultar acá: http://es.fifa.com/.../administ.../50/02/75/discoinhalts.pdf
ResponderEliminarY porque no esté no significa que un ente regulador no pueda interpretar y castigar según el caso. En todo el código tampoco aparece la palabra "destornillador", no quiere decir que el día que un jugador tenga escondido un destornillador bajo la pantaloneta y lo utilice para sacarle el ojo a otro jugador, la FIFA no pueda prohibirle jugar cómo profesional el resto de su vida; ¿que tendría que hacer la FIFA entonces ante ese vacío en el código? ¿darle nueve fechas de suspensión? ¿ponerlo al mismo nivel de una patada, un codazo, un cabezazo o (por el amor de dios) una simulación?
Ante el vacío legal no puede el ente regulador medir con la misma vara, como la democracia (que menciona ud al final de la entrada) no debería ser el mecanismo de elección en todos los países del mundo.