Quique Wolff se queja constantemente de la ausencia de goles de cabeza en el top de los mejores en ESPN. Muchas veces lo hace sin razón; es raro el fin de semana en el que los cabezazos que han terminado en gol puedan contarse entre los mejores.
¿Qué hace que un gol de cabeza sea un golazo? La jugada previa, la distancia desde la que el jugador cabecea, la dificultad del centro, la importancia del partido y del momento del partido. El fantástico gol de Van Persie hoy me recordó uno de los mejores goles que recuerdo en una Copa del Mundo. Tal vez los más recordados de cabeza sean los dos de Zidane en la final del 98 o el de Pelé en la final del 70, pero no sé si califiquen como grandes goles. De los ítems que arriba señalé tan solo cumplen con el último: la importancia del partido. ¿Qué tuvo el de Van Persie hoy? Creo que los cuatro, pero con un agregado: ¿Fue una palomita picada? ¿Una palomita en globo? Una palomita generalmente puede ser tan potente como un remate al arco, pero esta fue un suave globo que dejó perplejo a Casillas (¿fue su intención? ¿Quiso hacerlo Van Persie? Pero recuerden que los hombres y su voluntad son otro tipo de Victoria: tampoco cuentan para hablar de fútbol). Lo que quiero decir es que el agregado de este gol fue su extrañeza, lo que me lleva al punto principal.
En el 2002, México se enfrentaba en el último partido de su grupo contra Italia. Se definía quién pasaría primero del grupo (importancia del partido). En el primer tiempo, México recuperó una pelota en su propia área y la pasó y la pasó al borde del área italiana; en el video se puede oír el “ole, ole” (jugada previa). Cuauhtémoc Blanco lanzó un centro que pudo haberse perdido, que casi cualquier delantero habría perdido, que era un mal centro, en realidad (dificultad del centro), pero Borgetti hizo que se convirtiera en un pase preciso y fantástico a su cabeza. Cabeceó al borde de las 5,50, pero no al frente del arco ni al palo más cercano. Si nos ponemos a medir la distancia entre el cabezazo y el lugar por donde entra la pelota, podemos pensar que hay acaso los 11 metros del punto penal. ¿Y la extrañeza, preguntará el lector? Lo
hizo de espaldas a la portería. Borgetti le metió un gol de cabeza a Buffon, a Italia, en un mundial. De espaldas.
Intención*. Estoy de acuerdo...
ResponderEliminarCorregido, ¡gracias!
ResponderEliminarQuiero mas posts!!
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